Colaboración sin fronteras: la relevancia del protocolo de control

Desde los orígenes de la Telefonía IP ha existido el tema del protocolo de control de llamadas como un tema casi religioso. Asistiendo a una conferencia dedicada al tema, es fácil distinguir a los fanáticos de las distintas propuestas:  SIP, MGCP, H248, H.323, MGCP, MEGACO (y sus variantes).

Quienes deben tomar decisiones para migrar las comunicaciones de sus empresas (algo que en México ocurre muy frecuentemente con más de un 25% del total de extensiones migradas al día de hoy) se ven confundidos y abrumados por un sinfín de detalles técnicos que los proveedores de equipos utilizan para defender su propia propuesta.

Esta situación es curiosa, ya que se pierde de vista la funcionalidad final, la capacidad de interoperabilidad, los servicios al usuario, y se pone la lupa en el motor interno de la solución, tratando de demostrar que un componente interno particular hace toda la diferencia. En términos domésticos, es como si para la compra de un refrigerador, el interesado la seleccionara por el tipo de gas refrigerante y no por los servicios finales (hielos, congelador, secciones…) que el mismo ofrece.

Más aún, se pierde la noción misma del mundo real, en el cual los diferentes protocolos conviven en las diferentes soluciones de proveedores de servicios y aplicaciones de colaboración.

¿Cómo salir de este problema?  Pues como enseña la naturaleza: favoreciendo la diversidad y la convivencia. Esto significa que la solución de colaboración o las aplicaciones que se incorporen tienen que interoperar sin fronteras en diferentes protocolos. Más aún deben tener la posibilidad de ajustar parámetros de cada uno para adaptarse a la realidad de mercado .

La mejor solución es tener la certeza de que el proveedor de equipamiento permite el uso de cualquier protocolo sin por ello impactar con licenciamiento adicional. Y que el cambio puede ser realizado sólo por comandos de software, sin requerir de cambios de hardware o de versiones. Esto permite por ejemplo, que una empresa pueda pasar de una interconexión en H.323 a una interconexión en SIP en minutos y sin costo, lo que a su vez le da libertad de selección de proveedor de servicio o de aplicaciones.

En resumen, la flexibilidad permite ahorros sensibles de costo tanto al momento de la adquisición como luego en la operación. En la misma dirección apuntan la recomendación de moverse siempre lo más cerca posible de lo que los estándares marcan, tanto en protocolos de control como en codecs, ya que se evitan complejidades y etapas de adaptación que tornan la implementaciones más complejas de operar y menos fiables.

La evolución de las nuevas aplicaciones de colaboración que permean las fronteras de las empresas brindando servicios de alto valor agregado  requiere de esa flexibilidad por parte del proveedor de tecnología/equipamiento.  No es una opción, es una necesidad.

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