Cuando hablo por video me siento supersónico

No hay trabajo sin reunión que se precie. Aunque productivas, todo el mundo ha vivido reuniones excesivamente largas y tediosas, incluso que han terminado siendo una pérdida de tiempo. Además, entablar una cita se vuelve complicado cuando las personas trabajan en localizaciones diferentes, por no hablar de los costos añadidos que suponen estos desplazamientos. Para intentar resolver estos problemas, y como una evolución y mejora de las videoconferencias, surgió la Telepresencia. Sin embargo, su complejidad y su costo la limitaban a muy pocas grandes empresas. Algo que está cambiando en los últimos tiempos con soluciones más económicas, más pequeñas, y pensadas incluso para las reuniones personales.

Por mucho que avance la ciencia, sigue siendo necesaria la relación interpersonal para muchos aspectos de los negocios y trabajos de hoy en día. Aunque todos los nuevos sistemas electrónicos de comunicación y colaboración nos ayudan y agilizan muchos de los trámites que tenemos que llevar a cabo en nuestro trabajo, hay muchas cuestiones que no se pueden resolver sin un “cara a cara”. O que es mejor abordarlas con una presencia real.

Por eso, y especialmente en organizaciones con más de una sede, o cuando las reuniones se han de celebrar con muchas personas cuyos lugares de trabajo están dispersos geográficamente hablando, cerrar una reunión es, en muchas ocasiones, una misión casi imposible.

Así pues, y con el claro objetivo de solventar estos primeros inconvenientes, la tecnología ha ido evolucionando y, al tiempo que la banda ancha se hacía más grande, empezaba a emerger con más fuerza la Telepresencia.

La idea es, en sí, muy básica: tener una reunión como si todos los asistentes a la misma estuvieran presentes en el mismo lugar pero, en realidad, hacerlo desde localizaciones diferentes. El objetivo último es llegar a proporcionar una sensación de realismo total, como si nuestros interlocutores realmente compartiesen mesa con nosotros aunque, en realidad, se hallen a miles de kilómetros de distancia.

Crece sector de tecnología para oficinas (Parte 2: Pierden terreno las laptops)

El 2011 es el año de las tablets. En en la parte 1 de este post hablábamos de indicadores que nos ayudan a visualizar por dónde seguirá creciendo la tecnología para oficinas y en general para el mundo laboral.

En México, la cultura del trabajo móvil aún no se ha consolidado, ya que una gran mayoría de las empresas siguen exigiéndoles a los empleados que toquen base diariamente o que cumplan con horarios de oficina obligatorios.

Lo cierto es que cada vez hay una mayor variedad de dispositivos y servicios que permiten extender la oficina fuera de los muros del edificio de la compañia: una estrategia inteligente de nomadismo digital para corporativos puede incrementar su productividad de manera importante.

Según un estudio de la firma de investigación británica Vanson Bourne y la compañía Good Technology, líder en el Reino Unido como proveedor de infraestructura de movilidad para empresas, las empresas esperan que su productividad se incremente durante 2011 en un 44% gracias a la implementación de programas de movilidad en sus empleados.

Evidentemente, los dispositivos móviles y las aplicaciones que corren en ellos están cambiando los modelos de negocio y la manera como todos trabajamos, eso es claro para cualquier actividad económica o industria.

En el mundo corporativo, las oportunidades son inmensas: reducción de tiempos en procesos, incremento de la productividad, respuesta inmediata a solicitudes de los clientes, mejor trabajo en equipo, mayor eficiencia en la administración, agilidad corporativa, etcétera.

¿Los profesionales ya están sacándole el máximo provecho a sus dispositivos móviles? ¿Las compañías ya tienen la capacidad o una filosofía sobre productividad y movilidad en México? Mi impresión es que no: si alguien conoce algún caso o una ‘Productivity Mobility Policy’ de alguna empresa mexicana, me encantaría entrevistar a sus creadores.

Lo cierto es que las laptops van perdiendo terreno. Son tan… ¡de finales de los noventa! A finales del siglo pasado eran lo último en movilidad, hoy las seguimos viendo tan necesarias e indispensables.

Había tres herramientas fundamentales: una PC, un celular poco inteligente y una laptop, generalmente con Windows, en unos 6 o 7 años la diversidad de opciones ha crecido tan rápido que muchas empresas no se han dado cuenta en México.

Apple encabeza también este movimiento, pero no sólo el iOS brinda soluciones, hay para todas las necesidades:  los poderosos sistemas operativos de Palm, BlackBerry y Windows Phone pueden aportar mucho a las compañías en términos de productividad.

En hardware, hay diversidad de dispositivos móviles. Hay tablets, mini tablets, celulares touch, todo un bestiario de smartphones y un zoológico de teléfonos de nacionalidades diversas, eso si la mayoría con componentes fabricados en Asia.

No sólo se ha incrementado la oferta de dispositivos, lo que hoy ofrecen las compañías son ecosistemas completos, (bien lo reconoce el CEO de Nokia, en un memo que se filtró recientemente) Ecosistemas: Apple y Google lo entendieron muy bien hace años y ahora cosechan frutos de complejas y brillantes estrategias.

Las netbooks, proliferaron mucho de 2008 a 2010, y seguirán vendiéndose este año según Acer, pero ciertamente este es el año de las tablets como bien apuestan Motorola, Samsung y evidentemente Apple que ya va por un iPad 2. Nótese que HP y otras compañías incursionan agresivamente en el segmento.

Los dispositivos móviles forman parte esencial de esos ecosistemas, de hecho son los protagonistas, así que: ‘laptops: cedan terreno a tablets y smartphones, que de ellos es el reino de la productividad móvil’.

Próximamente, en la Parte 3: hablaremos directamente de aplicaciones y servicios para empresas.

Good Luck!