El Futuro de la Colaboración #colaboramx

Si puedes soñarlo, puedes hacerlo” – Walt Disney

Nunca la afamada frase de Walt Disney ha sido más cierta que en nuestros tiempos, pues últimamente parece que podemos soñar algo y volverlo realidad en muy corto tiempo. Por más de 50 años, el género de la ciencia ficción nos ha hecho imaginar y soñar las cosas que seremos capaces de hacer en el futuro, ¿pero cuándo llegará el futuro? En las películas actuales seguimos viendo cada vez cosas que parecen más increíbles y nos retan a seguir soñando el futuro.

En 1902 un francés llamado George Méliès decidió que sería buena idea producir un filme sobre una historia fantástica donde un grupo de hombres viajaba a la luna. En una época donde las películas que se hacían eran acerca de cosas triviales como trenes llegando a una estación, o un recorrido por las calles de la ciudad, una película sobre un viaje a la luna sonaba como el producto de una mente trastornada. Cuál sería nuestra sorpresa cuando en 1969 el hombre llega a la luna en una forma muy similar a la que el francés propuso 67 años atrás. Por cierto, la película se tituló Voyage Dans la Lune.

En la década de los 60 se filmaba la serie de televisión “Star Trek” que se distinguía por tener como consultor científico al Profesor Isaac Asimov, un reconocido autor de la época con un gusto por todas las cuestiones científicas. La serie entonces estaba basada en hechos científicos reales. Entre varias cosas creativas que la serie televisiva nos mostraba estaba el comunicador que el Capitán Kirk utilizaba para conversar con su nave. 30 años más tarde, en 1996, aparecería el teléfono celular Star Tac de Motorola, y por supuesto… ¡era casi igual al comunicador del Capitán Kirk!

Hay muchos ejemplos más como estos, pero mi punto, estimado lector, es que el primer paso para construir el futuro es imaginarlo. El conocimiento técnico, los materiales y tecnologías vendrán después como consecuencia natural de buscar ese sueño. Al menos eso es lo que, al parecer, hemos sido capaces de probar con el tiempo como integrantes de la raza humana.

Si tomamos esta premisa, imaginemos entonces el futuro de la Colaboración

Si analizamos lo que tenemos hoy, veremos que tenemos ya una diversidad de avances en el tema tan vasta que impresionaría al más imaginativo fan de la época dorada de la ciencia ficción: videoteléfonos; software inteligente que integra todos nuestros medios de comunicación en nuestros teléfonos móviles; dispositivos tipo tablet que nos permiten comunicarnos con video en cualquier conexión a internet en el planeta; mensajería instantánea que puede comunicarnos con cualquier dispositivo en múltiples plataformas y sistemas operativos; sesiones de trabajo virtuales que permiten compartir documentos, presentaciones, video y audio; salas de Telepresencia que son casi tan buenas como “estar ahí”; y por si pareciera poco, todo se integra, permitiéndonos tener un sistema de comunicaciones personales que nos sigue a donde quiera que vayamos y a cualquier dispositivo que por casualidad tengamos en las manos en algún momento dado. Nada mal para empezar, algunos podrían decir que el futuro ya llegó, pues éstas son cosas que la ciencia ficción ha imaginado desde muchas décadas atrás y consideradas imposibles de lograr hace todavía 20 años.

Si separamos en componentes lo que las tecnologías de Colaboración nos ofrecen hoy, tenemos infraestructura, software, y por supuesto… dispositivos de usuario final. Las primeras dos las podríamos quitar de este párrafo y no pasaría absolutamente nada. ¿Qué quiero decir con esto?… ¡¡Que a la gente lo que le importa es el dispositivo!!

El futuro de la Colaboración estará en la facilidad con la que moveremos nuestras comunicaciones de un dispositivo a otro. Por 10 años nos hemos acostumbrado a que hay 3 categorías de dispositivos, la laptop, el celular y el teléfono en la oficina. La tablet es una nueva categoría de dispositivo que ya comienza a convertirse en una necesidad y pronto habrá más.

¿Por qué no imaginar espejos con pantalla traslúcida y panel de tacto? Muy útil al estarse cepillando los dientes y poder ver en él el calendario del día, la información del clima, las noticias y los mensajes personales importantes al iniciar nuestro día.

¿O qué tal mesas de trabajo con pantallas digitales que permiten trabajar con planos o dibujos y que al irnos nos permiten pasar todo lo que hemos hecho a nuestros teléfonos móviles al simplemente ponerlos encima? Muy útil para los diseñadores, constructores y arquitectos.

¿Un refrigerador que nos muestre las fotos familiares para de ahí subirlas a las redes sociales y que contenga la lista de lo hace falta comprar? Así podríamos adquirirlas  en línea desde el refrigerador mismo.

¿Y qué hay de nuestros autos? ¿Es difícil concebir que pudieran hacer una conexión sobre redes móviles en una VPN a la oficina y sincronizar nuestra agenda? Con esa información podrían alimentar el sistema de navegación del automóvil de manera automática y llevarnos paso a paso a nuestro destino, mientras nos sugiere la vía más corta y descongestionada posible. Tendríamos nuestros contactos para poder utilizar comandos de voz y pedirle al automóvil que le llame a alguno de ellos, pero usando una extensión de nuestra oficina a través de la conexión a red móvil…. ¿qué tal agregarle video en una pantalla translúcida en el parabrisas? Bueno, aquí habría que ver si ya tenemos un automóvil que se pueda manejar solo al trabajo mientras participamos en esta particular sesión de Telepresencia 😉

Salas de Telepresencia donde podamos conversar con personas que ni siquiera hablan nuestro mismo idioma son enteramente posibles pensando en lo que ya tenemos hoy. Si mi interlocutor es, por ejemplo, Japonés, la sala será capaz de traducir al instante entre español y japonés, de tal forma que yo podré hablar español y él escuchará japonés. Cuando él hable japonés yo escucharé español. ¿Qué tal hacer esto en mi tablet desde cualquier punto del planeta, o en esa sesión de Telepresencia desde el automóvil?

Sí, el futuro de la Colaboración definitivamente se ve brillante. Si bien no puedo adivinar exactamente cómo será el futuro, lo que sí les puedo decir es que nada de esto se escapa a una posible realidad que se está construyendo no desde hoy, sino desde algunos años atrás. Estamos definitivamente en la era de la inclusión cuando hablamos de comunicaciones. Incluyendo en nuestra forma de colaborar una multiplicidad de dispositivos que nos harán la vida más fácil porque podrán interactuar entre sí con nuestra información, y ahora mucho más que antes estamos listos para aceptar que haya cada vez más y más categorías de estos dispositivos. Como siempre la clave está en las redes que permitirán a estos dispositivos interconectarse para poder hacer su magia, pero estamos llegando a esa época en la que nuestros padres y abuelos sólo podían soñar. La época en que estamos alcanzando el futuro.

Ahora sí, la pregunta más importante entonces, estimado lector, es ¿Cómo se imagina usted su futuro?

Tomás Medrano Pérez
Collaboration Architecture Specialist
Cisco Systems

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