Insomnio Digital

Al pensar en nuestra vida 5 años atrás, es evidente que la rutina, la manera de asimilar información, de interactuar, o hasta de administrar las relaciones sociales, se ha transformado al ritmo que ha avanzado la tecnología. La interacción en la red es prácticamente inmediata con la disponibilidad de Banda Ancha móvil en el celular o en la tablet, que prácticamente siempre están encendidos.

Así, el acceso generalizado a internet a través de un dispositivo portátil implica un acceso fácil a una variedad inmensa de contenido y con ello, las relaciones personales vienen contigo en todo momento. Así, puedes publicar fotos, lo que haces o lo que piensas, y las personas con las que estás conectado se enteran instantes después. Por lo mismo, nuestro tiempo se consume en mayores cantidades en la red.

Ha cambiado la forma en que vivimos, pensamos, amamos, etc…incluso, ha cambiado la forma y el número de horas que dormimos.

En México, más del 30% de la población ha padecido insomnio, y de éstos el 10% lo sufre de manera crónica.

Hasta ahí, la tecnología no es el elemento al que se le debe atribuir la perdida de cantidad o calidad de sueño, para lo cual conviene que hagamos una rápida revisión al uso que le damos a los dispositivos digitales.

El uso del celular es cada vez más generalizado e intensivo entre los mexicanos: cuatro de cada cinco tenemos uno y casi el 15% de éstos son teléfonos inteligentes, o Smartphones. La situación en Estados Unidos ejemplifica muy bien la tendencia de uso de la tecnología. En Estados Unidos, el 30% de las personas utilizan su celular para enterarse de las noticias de última hora y otro 30% lo hacen a través de una computadora. La tendencia mundial a nivel profesional y académico se inclina hacia la compra de un Smartphone, que da a los usuarios mayor accesibilidad a la información que utilizan frecuentemente.

Así, el 40% de los profesionistas posicionan a su teléfono inteligente como algo tan importante para ellos como su pareja emocional. La creciente sustitución de telefonía fija por la móvil y la creciente penetración de Smartphones en el mundo, son hechos que ejemplifican la manera en que la tecnología se va incrustando en nuestra forma de vida. Por lo tanto, esta transformación también se observa en nuestros hábitos de sueño.

Antes, las imágenes que nos mantenían despiertos, o nos arrullaban, se proyectaban de la televisión. Ahora, ésta ha sido lentamente reemplazada por toda una gama de dispositivos que nos ofrecen contenidos más variados y acomodables a un antojo o capricho.

El 95% de las personas tienen contacto con algún aparato electrónico, como la televisión, el celular, o la computadora, en la última hora antes de acostarse; por su parte, cerca del 60% de los jóvenes que tienen un celular lo utilizan antes de dormir. Casi todas las personas que cuentan con un teléfono móvil, de todas las edades, lo mantienen cerca mientras duermen. De esta forma, se puede concluir que  prácticamente para todos,  el último contacto del plano consciente se hace con un celular, aunque sea para activar la alarma, ya que el 80% de las personas utilizan la alarma del celular para despertarse.

Los usuarios de Smartphones, casi siempre están conectados y accesibles para las personas con las que interactúan, además de que el contenido en línea está siempre disponible para ellos. El uso intensivo y complejo que se le da a los Smartphones envuelve todas las actividades del usuario en el dinamismo de la tecnología. Hasta logra alterar la paciencia del usuario durante el tiempo que transcurre entre mandar un mensaje, recibirlo, y contestarlo, especialmente cuando el mismo dispositivo te anuncia que el mensaje ya fue recibido por la otra persona.

El uso del Smartphone al revisar un mensaje nuevo, noticias, fotografías o videos publicados en las redes sociales, se convierte en un reflejo, un impulso que raya en la obsesión hasta cuando se sabe que probablemente no se ha recibido nada.

Este mismo impulso genera que 1 de cada 4 personas revise el celular para ver si tiene mensajes al despertarse a la mitad de la noche, y dado el caso, 3 de cada 5 se lo llevan al baño.

Además, entre los dueños de Smartphones, el 70% lo revisa justo al momento de despertar entre semana, y prácticamente todos lo hacen por lo menos en la primera hora que están despiertos.

 El sin sueño después del Smartphone

Observamos cómo el uso de la tecnología se va entrometiendo en la realización de nuestras actividades diarias. El uso intensivo de la misma nos hace más eficientes y productivos en lo que hacemos. Sin embargo, toma esfuerzo estar a la vanguardia de la tecnología, y una vez estando dentro del ciclo, el mismo dinamismo te hace sentir una creciente dependencia en ella. Aun así, saber aprovechar las tecnologías de la información te abre las puertas a un mundo de posibilidades que se sigue ampliando constantemente y, mejor aún,  puedes llevar siempre contigo.

El fenómeno tecnológico no tiene freno ni reversa, al contrario, cada vez toma más impulso y velocidad. De esta forma, observamos cómo los Smartphones lentamente invaden nuestra vida onírica. Se duerme menos, y menos profundamente.  Si está afectando nuestro sueño, la tecnología empieza a mermar la misma productividad que nos promete. Por lo mismo, tenemos que ser capaces de encontrar el balance en su uso ya que de lo contrario, cada vez más de nosotros estaremos padeciendo insomnio digital.

Fuente: The CIU

Por Ernesto Piedras y Mariana Gutiérrez

Twitter: @theciu

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